Cómo preparar la valorización para que no te la devuelvan observada.
La valorización es la medición de lo realmente ejecutado en el periodo, valorizado a los precios del contrato. Suena obvio, pero la mayoría de observaciones nacen de olvidar una de esas tres palabras: realmente, ejecutado y del contrato. Si la valorización mide intenciones, avances a medias o precios distintos a los pactados, va a regresar.
El metrado del periodo se hace en campo, no en el escritorio. Se mide lo que está construido y verificable el día del corte, no lo que estará listo la próxima semana. El material acopiado en obra tampoco es avance ejecutado, salvo que el contrato lo diga expresamente, y conviene aclararlo antes del primer corte y no en la discusión del tercero.
El sustento pesa tanto como la cifra. Cada partida valorizada debería poder respaldarse con su croquis de metrado, sus dimensiones, fotos fechadas y, cuando corresponde, el asiento de cuaderno de obra o el acta que autoriza el trabajo. Una valorización sin sustento obliga al supervisor a rehacer el metrado, y ahí ya perdiste una semana.
Cuida el acumulado. El avance del periodo se suma al acumulado anterior y ninguna partida puede pasar del cien por ciento de su metrado contractual. Si en campo ejecutaste más que el metrado del contrato, eso no se disimula subiendo el porcentaje: se trata como mayor metrado y sigue su propio camino de aprobación.
Los adicionales y deductivos van por separado, siempre. Meterlos disimulados dentro de partidas del contrato principal es la forma más rápida de perder la confianza del supervisor y de que revisen con lupa todo lo demás. Un adicional necesita su sustento técnico y su aprobación antes de valorizarse, no después.
Si el contrato tiene reajuste, la fórmula polinómica se aplica con los índices del periodo que corresponde, y los adelantos entregados se amortizan en la proporción pactada. Estas dos líneas son las que más veces salen mal, porque se copian del mes anterior sin actualizar los índices ni el saldo del adelanto.
Antes de enviar, haz tu propia revisión con ojos de supervisor: ¿cada partida tiene sustento?, ¿el acumulado cierra?, ¿los precios son los del contrato?, ¿la suma del periodo cuadra con el resumen?, ¿las fotos corresponden a este mes? Media hora de revisión propia evita dos semanas de ida y vuelta.
Y una recomendación de campo: valoriza con el supervisor, no contra él. Recorrer la obra juntos el día del corte y medir de común acuerdo convierte la valorización en un trámite de firma. Cuando cada uno mide por su lado, la reunión se vuelve una negociación y el pago se atrasa.
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Escrito por
Lorena Villa
Costos, presupuesto y expediente
Enseña a sustentar metrados, armar el APU y cerrar un expediente técnico que pase la revisión de la entidad.
